SABIOS NATURALISTAS
CLAUDIO GAY
Viaje científico a la provincia de Colchagua.
Comentamos la presencia de Charles Darwin en la Laguna de Tagua Tagua en 1834 y la cita de su diario a la lectura de los Annales de sciences naturalles del año anterior en que se publican las observaciones sobre la laguna, del naturalista francés, Claudio Gay. Ahora nos referiremos a la visita de Gay y las notas manuscritas que se conservan en el Archivo Nacional, volumen 47, página 203, Geografía física del Depto. de San Fernando, Costa de Colchagua. "Otra laguna no menos curiosa que también ofrece un fenómeno que sorprende a los investigadores y geólogos es la de Tagua-Tagua en la cual se ve flotar gran cantidad de todo tipo de aves (ivis, platalea, cignus filuca) que he examinado muy cuidadosamente. Esas aves solo son comparables con los grandes vegetales como las acotiledóneas y otras semejantes entrelazadas de mil maneras en las cuales arraigan y prosperan otras plantas flotantes. Estas, al podrirse, enriquecen el suelo de por sí fértil y que, cuando mueren los vegetales que allí crecen, aumentan la vegetación al extremo de sobrepasarla en cuanto a altura y abundancia. Es probable que en el futuro invadan los alrededores de toda la laguna y desde donde ahora vemos el océano, nuestros descendientes no contemplarán sino una mina rica en nitrógeno." (la imagen corresponde a una ilustración del propio Gay y se encuentra en el repositorio del Archivo Nacional).
CHARLES DARWIN en TaguaTagua
Diario de un naturalista alrededor del Mundo.
13 de septiembre
Las curiosas islas flotantes del lago Tagua-Tagua.
Abandonamos los baños de Cauquenes y volvemos a la carretera. Llegamos al río Claro, allí hicimos la noche. Desde allí me dirijo a la ciudad de San Fernando. Antes de llegar a ella la última hoya interior forma una inmensa llanura que se extiende tan lejos hacia el Sur, que los picos nivosos de los Andes, que la limitan en esa dirección, parecen absolutamente surgir del mar. San Fernando se halla situado a 40 leguas de Santiago; es el punto sur extremo de mi viaje, porque, al dejar tal ciudad, nos dirigimos hacia la costa. Pasamos la noche en las minas de oro de Yaquil explotadas por mister Nixon, un americano que me hace muy agradables los cuatro días que paso con él. Al siguiente día por la mañana vamos a visitar las minas, situadas a una distancia de algunas leguas, cerca de la cumbre de una alta colina. Durante el camino vemos el lago de Tagua-Tagua, célebre por sus islas flotantes descriptas por Gay (Annales des sciences naturelles, marzo de 1833.) Estas islas se componen de tallos de plantas muertas enmarañados unos con otros, y en su superficie crecen otras plantas. Ordinariamente circulares, esas islas alcanzan un espesor de cuatro a seis pies, del que la mayor parte queda sumergido. Según el lado de donde sopla el viento, pasan de un lugar a otro del lago, transportando consigo a menudo caballos y vacunos a guisa de pasajeros.

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